TEMPORADA DE ALERGIAS

Las alergias ocurren cuando el sistema de defensa natural del cuerpo (sistema inmunitario) reacciona de manera exagerada a distintas sustancias alergénicas. Estos alérgenos pueden encontrarse en el medio ambiente -tal es el caso de las alergias al polen o a los ácaros del polvo, que pueden causar congestión o goteo nasal, ojos irritados y llorosos, tos-; o en los alimentos -generalmente causantes de picazón en la piel, urticaria, hinchazón de los labios u otros síntomas-.

Por su parte, las alergias al medio ambiente también pueden desencadenar el asma, un problema respiratorio común cuyos síntomas incluyen respiración jadeante con sibilancias, tos y dificultad para respirar. Los irritantes como el humo, la contaminación del aire y los vapores, también pueden desencadenar el asma.

Si bien cada organismo puede reaccionar a varios alérgenos de diferente manera, la mayoría de las reacciones alérgicas son leves aunque molestas, mientras que otras pueden ser repentinas e incluso poner en riesgo la vida.

 

Plan de alergias es tacionales

Contar con un plan para evitar los factores desencadenantes de la alergia puede ser de ayuda para llevar una vida activa y sentirse

bien. El polen, el polvo y el moho son algunos de los factores desencadenantes más difíciles de evitar ya que se encuentran en todas

partes, y en general, todos juntos. Por ello, es necesario comenzar los tratamientos antihistamínicos antes de que aparezcan los primeros

síntomas. Entonces, quienes tienen alergias en primavera -por ejemplo, cuando se registra un alto conteo de polen- deberán iniciar el tratamiento un mes antes del período de alergias y continuarlo hasta que el mismo finalice (por lo general, en diciembre). Del mismo modo, puede ser de utilidad incorporar ciertos hábitos, como mantener cerradas las ventanas del auto; utilizar el aire acondicionado en lugar ventiladores; lavarse bien la cara y las manos luego de haber permanecido al aire libre; cambiarse de ropa frecuentemente, etc.

No obstante, y a pesar de realizar los mayores esfuerzos, muchas veces el polen y el moho llegan al interior de la casa. Simples opciones de limpieza o decoración pueden contribuir a reducir la exposición a los alérgenos:

• Elegir muebles que no acumulen alérgenos;

• Eliminar alfombras, cortinas y otros objetos que acumulen polvo, ácaros del polvo, polen, moho y pelo de animales. En su defecto, aspirar semanalmente este tipo de superficies.

• Cubrir el colchón y las almohadas con fundas especiales que no permitan el ingreso de sustancias alergénicas.

• Evitar las mantas de lana o plumón y las almohadas de plumas.

• Mantener la casa seca y limpia, especialmente los dormitorios.

• Al anochecer, ventilar la casa al menos 15 minutos diarios.

• Lavar la ropa de cama con agua caliente.

• Limpiar con frecuencia las superficies del baño y la cocina con un limpiador comercial que contenga cloro o blanqueador para reducir el crecimiento de moho.

• Bañar a las mascotas cada 2 semanas y mantenerlas fuera de la habitación.

Fuente: Kaiser Permanente